El diseño fusiona la simplicidad y las líneas sencillas y limpias propias del minimalismo con materiales y texturas cálidas y acogedoras, especialmente las naturales. Madera, algodón, lino, tonos suaves y serenos, es decir, la antítesis del tradicional minimalismo frío e incluso austero. ¡Descúbrelo!
Puede considerarse una evolución natural del "menos es más" del minimalismo, manteniendo el orden y la pureza visual, pero los envuelve en una capa de calidez, textura y emoción. No se trata de vaciar la casa, sino de llenarla únicamente de aquello que nos aporta paz.
Calidez y diseño, un hogar acogedor sin saturar, vibraciones calmadas y serenas, y todo eso es la combinación del minimalismo más puro y austero con los materiales y tonos cálidos. Y esa fusión de moda se conoce como el ‘warm minimal’ o minimalismo cálido.
La tendencia está colándose con discreción y sutileza en todos los estudios de diseño de interiores y en los hogares, porque nos aporta ese abrazo de una casa refugio, que nos dan los materiales naturales, con el toque sofisticado y contemporáneo de las líneas limpias y sencillas minimalistas.
Esta preferencia decorativa toma la simplicidad tradicional y la une con texturas y materiales naturales en colores suaves y neutros para crear espacios serenos y habitables.
- Tonalidades cálidas como neutros, tierras, beiges, grises suaves, blanco roto, nude…
- Materiales naturales desde maderas, piedras, lana, lino, algodón, cerámica, barro…
- Acabados imperfectos y/o artesanales
- Texturas confortables y que aportan profundidad en alfombras, cojines, cestas, mantitas…
- Muebles funcionales, basados en líneas limpias y depuradas, que ahora buscan la curva para dotar a la estancia de mayor fluidez y movimiento.
Hay que retirar objetos que lo único que aportan es ruido visual y ensuciar los espacios. En eso pilota el minimalismo, en escoger aquello imprescindible y descartar todo lo demás. Seleccionar las piezas es elegir sólo lo funcional, y además, cuidando las sensaciones que ese objeto o mueble nos transmite.
Las piezas que incluimos en un ambiente minimalista cálido, tienen que hacernos vibrar, abrazarnos, tener personalidad y ‘alma’.
Especialmente en los meses fríos, y más aún después de la intensa e incluso saturada Navidad, buscamos encontrar en casa un hogar ‘refugio’. Ese concepto de vivienda donde sentirnos calmados, tranquilos, seguros, abrazados… Lejos de la velocidad, de los decibelios y del ‘mundanal ruido’ queremos nuestro oasis o remanso de paz.
La tendencia minimalista siempre se ha identificado con frialdad, hostilidad e inhumanidad, por eso esta nueva rama cálida se basa en ambientes menos impersonales, más humanos, con más personalidad y muy acogedores.