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Mesa auxiliar, ¿complemento o protagonista?

Mesa auxiliar, ¿complemento o protagonista

No son "pequeñas" soluciones funcionales. En el diseño de interiores actual, una mesa auxiliar forma parte de la decoración y la filosofía de tu hogar. Más allá de ocupar un rincón vacío. Su versatilidad da a tus estancias diferentes usos y una gran personalidad gracias a sus originales diseños.
¿Cuál te gusta?

Tu casa cambia a lo largo del día y de la semana, y la mesa auxiliar que te sirve para apoyar un libro un café en tu rincón de lectura, puede también ser una aliada cómoda cuando tus visitas disfrutan de un vino en compañía. Tu casa cambia contigo, y se adapta a diversas situaciones. De ahí el valor al alza de las mesas versátiles.

No todos los muebles necesitan tener un lugar fijo ni cumplir una única función. En una casa donde el salón puede convertirse en zona de lectura, espacio de reunión o lugar de descanso, contar con piezas fáciles de mover ofrece facilidades en nuestro hogar que nos harán más fácil el día a día.

Las mesas auxiliares responden precisamente a esa necesidad. Por sus cómodos tamaños y variedad de diseños, pueden incorporarse a diferentes estancias y aportar una superficie de apoyo allí donde realmente las queramos poner en cada momento.

Un salón que se adapta a tu forma de vida

Su flexibilidad resulta especialmente útil en salones donde no queremos ocupar permanentemente la zona central con una mesa de tamaño aparatoso.

Las mesas auxiliares también permiten completar un rincón de lectura, acompañar una butaca o aprovechar un espacio entre dos asientos. Su utilidad no depende tanto de su tamaño como del lugar donde se colocan.

Mesas nido más allá de la moda

Dentro de la variedad de estilos y diseños, podemos encontrar las mesas nido, formadas por dos o más piezas de diferentes tamaños que pueden guardarse parcialmente unas debajo de otras. Sin duda son una solución de espacio y las reinas de la versatilidad. 

Su principal ventaja es que nos permiten disponer de varias superficies de apoyo sin ocupar todo ese espacio de manera permanente.

mesas nido
mesas nido

Pueden permanecer agrupadas durante el día y separarse cuando necesitamos una mesa adicional junto al sofá, una butaca o una zona de reunión.

Son una alternativa interesante para quienes buscan un salón despejado, pero no quieren renunciar a la comodidad cuando reciben visitas o existen otras necesidades.

Elegir bien las proporciones

mesa auxiliar

Una mesa auxiliar no tiene por qué ser grande para resultar práctica, pero sus dimensiones deben guardar relación con el mobiliario que la rodea.

Junto a un sofá o una butaca conviene prestar atención a la altura, de manera que podamos alcanzar cómodamente los objetos sin realizar movimientos que nos puedan parecer algo incómodos.

También importa su base. Las mesas de patas ligeras o estructuras abiertas pueden resultar visualmente más discretas, mientras que los diseños compactos y escultóricos pueden convertirse en un elemento decorativo por sí mismos.

En zonas de paso, una pieza estrecha o de formas redondeadas puede ayudar a aprovechar mejor el espacio disponible.

Materiales que aportan personalidad

La madera puede introducir una textura natural; el metal permite crear estructuras finas y ligeras; el cristal aporta transparencia; y los acabados pétreos pueden dar mayor presencia a una pieza pequeña.

No es necesario que todas las mesas del salón sean iguales. Combinar materiales, alturas o formas puede aportar interés visual, siempre que exista una relación con el resto del mobiliario.

Una mesa auxiliar también puede ser una buena oportunidad para introducir un acabado diferente sin modificar los elementos principales de la estancia.

mesa auxiliar madera

La versatilidad también forma parte del diseño

Aprovechar bien una vivienda no significa llenarla de muebles con múltiples funciones. A veces basta con elegir piezas que puedan cambiar de ubicación y responder a distintas necesidades.

Una mesa auxiliar puede parecer un elemento secundario, pero su utilidad se descubre precisamente en esos pequeños momentos cotidianos.

Porque una casa bien pensada no solo debe resultar atractiva: también tiene que adaptarse a la forma de vivir de quienes la disfrutan.